Raúl Masa.
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Ayer, cuando el reloj aún miraba con recelo la media noche, recibí un mensaje de texto al móvil que me avisaba de que Drenthe, ese jugador del Real Madrid del que todos los ignorantes futbolísticos echaron pestes, estaba realizando un gran partido contra el Villarreal.
El holandés errante (uno más), que ahora juega cedido en el Hércules, parece que poco a poco y con gran esfuerzo y trabajo empieza a callar algunas bocas. Por España en general, y por este humilde lugar en particular.
Ahora, cuando el uruguayo dependiente de una estrella a su lado ha encontrado su verdadero lugar, el banquillo, y Drenthe es capaz de tirar las faltas mejor que CR7, es el momento de sacar pecho, y lo haré.
Lo bueno, es que el pecho lo llevo sacando desde hace tiempo, y gracias a este Blog, hay testimonios escritos. No es circunstancia puntual que el holandés haga un buen partido, el problema es que en el Madrid nunca llegó a jugar tantos minutos, y sobre todo, de calidad, como en el equipo alicantino.
Siempre fue muy fácil disparar contra Drenthe, sus bicicletas pinchadas, ect... Lo difícil era apostar por él. Y ahora lo han hecho, y una vez más, el premio de apostar por alguien que sale del Madrid se lo llevan otros.
La ecuación es simple. En el fútbol moderno, pese a que los Iniesta y Xavi siguen siendo las estrellas, es el músculo, la fuerza y la velocidad, los que se imponen de una manera clara y dominadora. Pues bien, creo que esas tres cualidades son algo que Drenthe tiene a raudales, simplemente hay que saber sacar el mejor partido de ellas.
En definitiva, "post-sacadadepecho".

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