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| Mulota Kabangu celebra su gol |
Héctor Rubio
Lo demostró la Ghana de Gyan, Boateng y Appiah estando apunto de colarse en las semifinales del último Mundial de Sudáfrica (lástima ese balón al larguero de Gyan en la prórroga en el partido de cuartos contra Uruguay). Lo demuestran cada jornada jugadores como Essien, Drogba, Kanouté, Eto’o, Chamakh, Piennar, los hermanos Touré, Adebayor, Mohamed Zidan y un largo etcétera en las ligas europeas. Lo demuestra el nivel de la Champions League Africana, cuyo último ganador es el protagonista de este texto.
El fútbol africano se ha hecho mayor y qué mejor muestra que lo sucedido hoy en el Mundial de Clubes. El TP Mazembe ha ganado al Internacional de Porto Alegre brasileño en la primera semifinal del Mundial de Clubes disputado en el Estadio Mohammad Bin Zayed de Abu Dhabi, (Emiratos Árabes).
Después de conseguir su plaza entre los cuatro mejores del "Mundialito" al ganar inesperadamente al Pachuca mexicano y con tan solo cuatro días de descanso, el Mazembe congoleño se presentó ante el Inter brasileño, claro favorito, con una clara idea: armarse en defensa y esperar la salida de sus rápidos jugadores al contraataque. El equipo de Porto Alegre intentó adelantarse infructuosamente toda la primera parte y dispuso de ocasiones para ello, sobre todo por mediación del ex bético Rafael Sobis, que no pudo superar en ninguno de sus enfrentamientos a uno de los héroes del partido, el portero Muteba Kidiaba.
Apoteosis africana
Poco cambió el partido en la reanudación, el Internacional seguía controlando el juego pero sin culminar sus ocasiones. Ni Alecsandro, ni Sobis, ni D’Alessandro estaban acertados arriba y lo pagaron caro los brasileños. Corría el minuto 53 cuando Mulota Kabangu recogía un balón en el área, lo paraba tranquilamente y batía a Renan con un disparo cruzado a la escuadra ante el que nada pudo hacer el ex portero de Valencia y Recreativo de Huelva. A partir de ahí, el Inter sacó toda su artillería ofensiva (salieron Giuliano, el joven Óscar y Damiao por Alecsandro, Tinga y el ofuscado Sobis) volcándose en la portería africana pero siempre topándose con un Kidiaba imbatible.
La puntilla la puso Dioko Kaluyituka, el mejor del partido, tras una contra en el minuto 85 en la que desbordó a la defensa brasileña marcando, tras una bicicleta y un disparo raso al palo corto, el segundo e histórico gol para el Mazembe.
Ahora el equipo de la República Democrática del Congo espera al Inter de Benítez en la final para seguir prolongando su sueño y haciendo historia para el fútbol africano.




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